Guía práctica para runners potosinos: qué comer antes, durante y después de correr, cómo hidratarte bajo el sol seco de SLP, y los errores comunes que sabotean tu desempeño —y tu recuperación.
La pregunta que más recibo en consulta
Cada lunes me llegan mensajes de pacientes runners contándome lo mismo: "corrí en ayunas y me sentí mal", "comí pesado y me dio puntada", "no tomé agua suficiente y acabé con calambres". El Parque Tangamanga, las rutas de la Sierra de San Miguelito y los entrenamientos en Valle de los Fantasmas exigen estrategia nutricional —no improvisación. Esta guía resume lo que les explico en cada sesión.
Antes de salir: la comida pre-entrenamiento
De 60 a 90 minutos antes de correr, busca una comida ligera con carbohidratos de fácil digestión y poca grasa: avena con plátano y miel, pan integral con mermelada y café, o un licuado de fruta con yogur. Evita lácteos enteros, fibra excesiva y frituras —son las causas número uno de molestias gastrointestinales en kilómetro 5. Esto es justo lo contrario de lo que conviene el resto del día: la fibra importa, pero no en la comida previa a correr.
Si tu entrenamiento es de menos de 45 minutos y baja intensidad, puedes correr en ayunas sin problema. Para distancias más largas o intervalos, comer es obligado.
Hidratación bajo el sol potosino
San Luis Potosí está a 1,860 msnm con clima semiárido. La pérdida de agua por sudor y respiración es 30-40% mayor que en una ciudad costera. Empieza hidratado: 500 ml de agua dos horas antes y otro vaso 15 minutos antes de salir.
Durante el recorrido, sorbos cortos cada 15-20 minutos. Para distancias mayores a 10 km o entrenamientos en horas pico de calor, agrega electrolitos —no necesariamente bebidas comerciales: una pizca de sal y limón al agua funciona.
Durante la carrera: ¿comer o no comer?
Para distancias menores a 90 minutos, agua es suficiente. Si tu entrenamiento supera ese tiempo, suma 30-60 g de carbohidratos por hora: gel deportivo, plátano, dátiles o gomitas energéticas. La clave es probarlos en entrenamiento, nunca el día de la carrera.
Después de la meta: ventana de recuperación
En los 30-60 minutos posteriores, tu cuerpo absorbe nutrientes con eficiencia máxima. Combina proteína y carbohidratos en relación 1:3: yogur griego con fruta y granola, sándwich de pollo con plátano, o un licuado de leche con avena y cacao. La recuperación empieza en la cocina —y se nota al día siguiente.
Si entrenas con un objetivo concreto y quieres calcular tu requerimiento real, lo vemos en consulta en línea o presencial en San Luis Potosí.
Errores comunes que sabotean tu desempeño
- Correr en ayunas distancias largas —el rendimiento cae y aumenta el riesgo de mareo.
- Sobrehidratarse —tomar litros minutos antes provoca punzadas y baja sodio.
- Cenar muy ligero antes de carrera larga —llegas con reservas bajas.
- Saltarte la comida post-entrenamiento —la recuperación se prolonga y los músculos no remodelan bien.